MiŽrcoles 10 de Agosto, 2011

 

 

Ana Virgina Calzada, presidenta de la Sala IV, reprueba crear una nueva Carta Magna
ÒUna constituyente es innecesariaÓ
Fallos de este Tribunal est‡n por encima del Contencioso Administrativo, aduce magistrada

La posibilidad de reformar en su totalidad la Constituci—n Pol’tica, su arma de trabajo diario, no solo genera temor en Ana Virginia Calzada, presidenta de la Sala IV, sino que lo considera una opci—n innecesaria.
A su juicio, convocar una asamblea nacional constituyente pondr’a en peligro los derechos de los costarricenses.
Por el contrario, apuesta por reformas parciales, eventualmente en aspectos como la forma de designar a una persona por elecci—n popular, y las normas presupuestarias.
Calzada convers— con LA REPUBLICA sobre este y otros temas, aunque se abstuvo de hablar sobre la fecundaci—n in vitro y la posibilidad de crear una ley que permita a la ciudadan’a quitar a un ministro, diputado y hasta al propio presidente de la Repœblica, pues teme adelantar criterio.

ÀEs necesario reformar la Sala IV?

Absolutamente. Se necesita una reforma inmediata que tiene que ver que con un proceso estructural; necesitamos una reforma m‡s profunda y negociada de todas las competencias de la Sala.

ÀC—mo debe hacerse el cambio?

Una reforma estructural, que puede darse pronto, dividiendo la Sala en dos c‡maras, donde ambas conozcan recursos de amparo y h‡beas corpus; que el pleno de la Sala conozca acciones de inconstitucionalidad, consultas y los conflictos de competencias. Obviamente, no ser’a la reforma de fondo que necesita.

ÀCu‡l ser’a la reforma de fondo?

Hay que establecer cu‡ntos diputados como m’nimo deben enviar una consulta para que esta sea acogida, porque la conformaci—n del Congreso cambi—, ya no son dos partidos. En cuanto a la tramitaci—n, hemos hecho reformas a lo interno, y sin embargo, tenemos que hacer otro tipo de reformas. Otra modificaci—n que podr’a ser de fondo, es la conformaci—n de tribunales de amparo y h‡beas corpus y dejar a la Sala solo cuestiones de constitucionalidad.

ÀAyudar’an a reducir los tiempos de respuesta, una cr’tica a la Sala?

Esas son cosas que la gente dice y comienzan a repetirse sin fundamentos de fondo. Duramos en promedio 15 d’as en un h‡beas corpus y de 20 a 30 d’as en un recurso de amparo. En las acciones de inconstitucionalidad tardamos un poco m‡s, pero es obvio, el 90% de los asuntos son amparos.

En el Congreso, existen unos 150 proyectos para modificar la Constituci—n, Àconsidera necesario reformarla en su totalidad?

Hace 20 a–os, cuando entrŽ a la Sala le hubiera dicho que s’, pero hoy le digo que no. Hay que meditar cu‡les de las instituciones constitucionales requieren una reforma. El problema no est‡ en la Constituci—n, est‡ en las leyes y en su ejecuci—n.

ÀHay aspectos de la Constituci—n que requieren una reforma?

Claro, por ejemplo, cuando el constituyente estableci— las normas presupuestarias, las hizo bastante r’gidas. Podr’a ser que eventualmente el Estado actual necesite normas m‡s flexibles, esa es una de las cosas que no necesitan pasar por una reforma total de la Constituci—n.

ÀUna constituyente paraliza al pa’s?

Es totalmente innecesaria, puede tomar mucho tiempo y hay implicaciones cuando uno la convoca; sobre todo la funci—n de contralor de derechos fundamentales queda suspendida, es un tema del que deber’amos estar conscientes todas las personas. A m’ me dar’a mucho temor tocar la Constituci—n en otro tipo de garant’as y tenerlas suspendidas.

ÀPuede permear los intereses de grupos particulares?

En derechos laborales, no sabemos quŽ puede haber; yo creo que tenemos una Constituci—n protectora de esos derechos.

ÀEn materia electoral?

Me parece que no habr’a que tocarla, el Tribunal de Elecciones ha aplicado varios principios constitucionales, como el tema de apertura a la participaci—n de la mujer en la pol’tica. Se puede jugar con varias normas. O habr’a que cuestionarse si la forma de participar en pol’tica quiere ser variada.

Tomando en cuenta que a los magistrados los elige el Congreso, Àse puede decir que la Sala IV est‡ politizada?

Tenemos que diferenciar el tŽrmino pol’tico con participaci—n en partidos pol’ticos, la Sala no participa con tendencias pol’ticas, ideol—gicamente estamos trabajando con un instrumento que se llama Constituci—n Pol’tica.

ÀTiene color pol’tico?

El color pol’tico ser’a el color de la bandera de Costa Rica.

ÀSiendo la Sala IV la œltima instancia judicial, no cree que la sentencia del Tribunal de lo Contencioso Administrativo en torno a mina Crucitas genera roces?

Esto es un fallo aislado, que todav’a no est‡ firme, est‡ por ser resuelto por la Sala Primera y bueno, ya veremos lo que resuelva. Un fallo no implica que todo estŽ mal, l—gicamente entendemos que existen en el ordenamiento jur’dico diferentes etapas de los Tribunales y la Sala est‡ por encima de un Tribunal de lo Contencioso.

Entonces, Àcoincide con la tesis de que el tr‡mite ante el Contencioso no tiene validez, al ser cosa ya juzgada?

En algunos temas s’, la Sala resolvi— por el fondo del asunto.

ÀCree que la Sala IV afronte una crisis de credibilidad?

No, la mayor’a de la gente ve en la Sala un lugar donde puede defender sus derechos, pero la institucionalidad en general, s’ ha sufrido en la credibilidad.

ÀLa Sala IV tiene enemigos?

Claro, cuando resolvemos, hay un grupo de gente que no est‡ satisfecho, pero as’ como tenemos enemigos, tambiŽn tenemos amigos.

En temas m‡s espec’ficos. ÀHasta quŽ punto los derechos sindicales afectan el interŽs colectivo?

Lo que afecta es el abuso de esos derechos y es ah’ donde tiene que venir la balanza. Los derechos sindicales tenemos que respetarlos y deben verse en las mesas de negociaci—n, lo que pasa es que muchas veces, con el tema de las huelgas afectan otros grupos sociales.

Sobre este aspecto, est‡ en consulta la legalidad de las huelgas Àcu‡ndo se conocer‡ el fallo?

Esta semana, el problema es que este tema lo resolvemos con Sala completa y hasta este miŽrcoles contamos con el magistrado Paul Rueda.

En cuanto a la crisis de la Caja, Àla Sala IV coadyuv—, como dijo un exjerarca?

Cuando algo funciona mal, tendemos a echarles la culpa a otros y no asumir la responsabilidad que nos toca. Los medicamentos que ordenamos, no son porque se nos antoja, son medicamentos que se agotaron y que la Caja sabe que debe comprar. No creo que eso afecte las finanzas de la Caja, si ya lo ten’an presupuestado. En algunas ocasiones, un mŽdico de la Caja recomienda la compra. Los medicamentos que ordenamos comprar es un porcentaje muy bajo del presupuesto. Si ese porcentaje quiebra la Caja, el sistema est‡ funcionando mal.

ÀCu‡les criterios se tomaron para fallar a favor de un trabajador alcoh—lico, luego de ser despedido?

Tenemos un dictamen que no es nuestro, no inventamos que el alcoholismo es una enfermedad, si la OMS nos dice eso, las personas que padecen esa enfermedad tienen derecho a que se les dŽ un procedimiento al igual que a otra persona cualquiera.

Natasha Cambronero
ncambronero@larepublica.net